
Los Hijos de la Luz 3 - El Encuentro
19 de Enero 1982, pintura glazing líquida sobre papel A4
En esta pintura se ve al triángulo transformado en una pirámide. Ya no hay un ojo central, el Hijo de la Luz dio un paso adelante, rodeado de un aura de llamas amarillo doradas. Sobre su cabeza hay una corona, signo de la apertura del centro de la cabeza, y encima de eso hay llamas blancas, el fuego del espíritu. Alrededor de esas llamas está la figura de una gran gota, símbolo del alma. Aquí el alma universal se expresa a través del individuo. La conciencia cósmica -simbolizada por las siete estrellas- desciende a la tierra a través de la pirámide. Enfrente del Hijo de la Luz se ve un sendero de luz blanca. Es el sendero iluminado que podemos caminar para acercarnos y encontrar al Hijo de la Luz para entrar en la Luz.
En el fondo se ven dos ojos radiantes con un centro blanco: Estamos observando y siendo observados por el Uno en el trasfondo. La diferencia entre el observador y el observado es sólo aparente, en realidad son sólo uno.