
La Madre Divina 4
8 de Noviembre 1981, pintura glazing líquida y color dorado, sobre papel A4
El cuadro muestra a la madre con una mirada directa, rodeada por un aura de luz y radiación dorada sobre un fondo amarillo –dorado.
Cuando hice este cuadro, estaba profundamente conmovido por la mirada que llegaba a través de sus ojos.
Este es el primer cuadro de las Pinturas Ígneas en el que aparece un rostro, aunque sea vagamente en cierto sentido. En los cuadros anteriores dudé e intenté evitar la concreción de un rostro en una forma. Sentí que de alguna manera estaba limitando el aspecto universal de la energía pura. Al mismo tiempo la mirada aumenta fuertemente el impacto; toca al observador. En el cuadro siguiente también se concreta un rostro. Se encontrarán ojos en otros cuadros que le siguen.
El cuadro oscila entre lo concreto y lo abstracto. Hay un flujo de energía expresado en el ondear del cabello y en el comienzo del torso. Y la radiación dorada trasciende los límites del cuadro.
Todo el tiempo intenté pintar luz y no color sobre el papel, aunque no fue posible. Por lo tanto hice diapositivas de los cuadros considerándolas como luz – pero sin embargo sólo el reflejo sobre la materia produce la luz.